Eva Moncluth: escribir para darle voz a todo lo que sentimos

Conoce a Eva Moncluth, escritora, comunicóloga y cofundadora de Albora Editorial. Una autora que encuentra en las historias una manera de explorar las emociones humanas, construir personajes imperfectos y descubrir todo aquello que las palabras pueden decir cuando la realidad no parece suficiente.

Hay historias que comienzan con una pregunta. Otras nacen de un recuerdo, una conversación o una emoción que permanece mucho más tiempo del esperado.

Y algunas simplemente aparecen en nuestra cabeza y se niegan a marcharse hasta que encontramos la manera de escribirlas.

Para Eva Moncluth, la literatura representa precisamente ese espacio donde las ideas, las emociones y la imaginación pueden encontrarse sin necesidad de pedir permiso.

Escritora, comunicóloga y soñadora profesional, Eva ha construido una relación con las palabras que atraviesa distintas facetas de su vida. Desde la comunicación y la creación de contenidos hasta la escritura de ficción y el acompañamiento de otros autores, las historias han permanecido como un elemento constante en su camino.

Pero más allá de los proyectos y las profesiones, existe algo que define su manera de acercarse a la literatura: la fascinación por las personas.

Por lo que sienten y no dicen. Por las decisiones que toman cuando tienen miedo. Por las relaciones que nos transforman y por todas esas contradicciones que hacen que un personaje, aunque sea ficticio, pueda sentirse extraordinariamente real.

Porque, para Eva, escribir no consiste únicamente en imaginar lo que podría suceder.

También significa preguntarse por qué sucede y qué deja en quienes lo viven.

Compra aquí 

Confesiones de un observador: cuando el amor permanece incluso después de la ausencia

¿Qué sucede cuando la persona con la que imaginabas compartir toda tu vida desaparece de ella?

¿Es posible volver a enamorarse cuando una parte de nosotros sigue perteneciendo al pasado? ¿Y cómo se aprende a vivir con la ausencia de alguien que parecía estar presente en cada pequeño detalle de nuestra existencia?

En Confesiones de un observador, Eva Moncluth nos presenta a Alejandro Zúñiga García, Alex, un joven cuya vida cambia por completo después de perder a Luna, la mujer con la que había imaginado su futuro.

Lo que comienza como una historia de amor se transforma en un recorrido por el duelo, la memoria, la amistad y las contradicciones que aparecen cuando la vida continúa, incluso cuando nosotros sentimos que nos hemos quedado detenidos.

Alex debe aprender a existir en un mundo donde Luna ya no está. Un mundo donde las rutinas se vuelven dolorosas, los recuerdos aparecen sin previo aviso y hasta los momentos más cotidianos pueden convertirse en recordatorios de aquello que ha perdido.

Pero, mientras intenta reconstruirse, descubre que seguir viviendo no significa necesariamente dejar de amar a quien se fue.

Una autora que también ayuda a otros a contar sus historias

En Albora Editorial celebramos las voces que se atreven a escribir, incluso cuando todavía están descubriendo qué quieren decir.

La historia de Eva Moncluth tiene una particularidad: además de construir sus propios universos literarios, dedica parte de su camino a acompañar los de otras personas.

Esa doble perspectiva, como autora y cofundadora de una editorial, le permite mirar los libros desde ambos lados del proceso creativo.

Desde la intimidad de quien escribe una página y desde la emoción de quien ve cómo un manuscrito comienza a transformarse en un libro.

Su recorrido nos recuerda que no existe una única manera de vivir la literatura.

Podemos ser lectores, escritores, editores, soñadores o todas esas cosas al mismo tiempo.

Y que una historia, por pequeña que parezca cuando comienza, puede convertirse en el punto de partida de algo mucho más grande.

Porque algunas personas escriben para contar una historia. Otras, además, construyen espacios para que muchas historias puedan existir.

Eva Moncluth continúa explorando ambas posibilidades: la de crear sus propios mundos y la de acompañar a quienes también sueñan con compartir los suyos.

Anterior
Anterior

Elena Erdoğan; ¿Vivimos felices para siempre?

Siguiente
Siguiente

Say R. Flores: De verdad pregúntate ¿cómo te sientes hoy?